Marcha por la vida

La marcha por la vida se realiza desde hace varios años como iniciativa del Movimiento Nacional de los Chicos Del Pueblo, para atravesar la conciencia nacional y poner a la vista la situación de la infancia. Este año decidimos marchar de Misiones a Buenos Aires desde el 7 de mayo al 18 de mayo, con 300 niñas y niños, 50 educadores adultos/as (padres, tutores, docentes) y la avanzada ( un grupo de artistas y comunicadores). Todos integrantes de las obras del Movimiento Nacional de los Chicos del Pueblo, Procedentes de varias provincias del país. En Misiones las marchas locales son tres, la salida el 7 de mayo en Iguazú. En Eldorado ese mismo día a la tarde, y el 8 de mayo en Posadas. En cada lugar se hace un gesto simbólico entre los niños locales y los que viajan a Plaza de Mayo. La convocatoria es abierta para acompañar a decir juntos que EL HAMBRE ES UN CRIMEN.

viernes, 4 de mayo de 2007

Realidades profanadas y purificación

«El Padre y yo somos una sola cosa» Juan 10, 22-31

En este relato y en el contexto de este evangelio, Jesús aparece en la fiesta de la ‘dedicación’ del Templo, como la alternativa verdadera a un templo profanado y que necesita ser purificado. Hay cierta inquietud en muchos judíos alrededor de Jesús, y la inquietud probablemente se deba a que si el pueblo optara por esta alternativa existente en Jesús, implicaría una des-estructuración de lo instituido por el sistema socio-político-religioso de la época. Claro que ésta desestructuración trae consigo el desuso de los privilegios que algunos consiguieron en sectores de sobreabundante riqueza en lo social, entre ellos sectores privilegiados en la política y la religión. La reacción de estos Judíos es, podríamos decirlo, ‘esperable’, e increíble al mismo tiempo; cuando Jesús se confirma como alternativa verdadera, ellos ‘tomaron piedras para apedrearlo’ Cf. Jn 10,31. Es decir que lo veían como un rival a sus intereses, y su reacción es sacarlo del medio.

Es difícil proponer una alternativa y pretender que los defensores del statu quo estén felices y apoyando los cambios. Más bien se puede prever que mostrarán tantas resistencias como les sea posible, y en los evangelios vemos hasta qué punto llegan las resistencias: clavar en la cruz lo que sería la alternativa posible. En otras palabras, más vale matarlo antes de que se haga realidad. Pero, ¿por qué tanta desesperación porque se pueda modificar el sistema que genera esa realidad? Pues simplemente se confirma las distancias que hay entre ‘servir’ y ‘servirse’. El servirse implica algunos acuerdos y negociados, mientras que el servir implica un compromiso de amor con la verdad y la justicia.

Hoy día nos encontramos con realidades similares, realidades profanadas y que necesitan ser purificadas, realidades que se resisten al cambio para sostener un estado social de sobreabundante riqueza por un lado, sostenido por la pobreza extrema del otro lado. Muchos en la historia quisieron que esta realidad cambie podemos recordar a Gandhi en la India, a Chico Méndez en Brasil, recordemos la historia de nuestra patagonia Argentina y la lucha de los obreros contra los terratenientes ingleses y un estado argentino que no los escuchaba: en todos esos casos ‘más vale eliminarlos antes de que se haga realidad lo que proponen’, ¿No les parece perverso?.

Los cambios en la vida se realizan en proporción a la confianza que se va teniendo en los pasos motivados por el deseo de cambiar. Jesús comienza a despertar el deseo de cambio en su entorno, motiva a las personas que lo escuchan a concretar pasos para que su vida cambie, para ello ya no es necesario ‘el sanedrín’, no son necesarios ‘los romanos’, solo es necesaria la confianza en Cristo, que implica un compromiso con aquello que está a nuestro alcance. Dios nunca exige más de lo que se puede dar, en lo económico y en capacidades o dones. La purificación de lo profanado se concreta en la acción comprometida de aquellos que escuchan a Cristo.

La señal que nos permite distinguir a los que escuchan a Cristo es su compromiso con el servicio al prójimo. Todos aquellos que deciden servir son parte de esta vocación cristiana, sea cual fuere su rol social: Un juez sirve cuando hace justicia y no negocia sus sentencias; un docente sirve cuando educa para la libertad, no cuando condiciona el razonamiento; un sacerdote o pastor/a sirve cuando predica el evangelio de Cristo y no a sí mismo/a; un político/a sirve cuando es honesto y defiende la verdad, no cuando se vuelve corrupto/a. Es decir cada uno/a desde su rol social puede servir a Cristo, para ello es necesario escucharlo y confiar en él, esa es la confianza cristiana en Dios mismo.

Sabemos también que esto ‘inquieta’ a muchos/as, porque saben que es posible que se concreten cambios que les dejará sin los privilegios que conquistaron con abusos de poder desde una mentalidad perversa, y sin duda querrán atemorizar para evitar la confianza en Cristo. Un pueblo que confía en Cristo alimenta su conciencia y puede protagonizar los cambios que muchos resisten interesadamente.

Recordemos las palabras de Jesús: ‘Mis ovejas escuchan mi voz, yo las conozco y ellas me siguen’ Jn 10,27
Gentileza del Pastor Fabián Paré

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